Un encuentro cercano con el color de la selva.
Ubicado justo frente a la entrada del Parque Brasileño, este santuario es una experiencia de inmersión. Te buscamos por el hotel y gestionamos el cruce de frontera de forma ágil. Es un lugar donde el silencio y el respeto por la fauna son protagonistas.
Viaje: Unos 40 minutos (dependiendo de la fila en aduana).
A tener en cuenta: Se camina mucho por senderos naturales, así que traé calzado cómodo.
Compromiso Tingazú: Vehículo seguro y aire acondicionado a pleno para el regreso.
Para disfrutar al máximo:
Vivero de Guacamayos: Podés entrar a enormes jaulones donde los tucanes y guacamayos vuelan sobre tu cabeza.
Sector de Mariposas: Un lugar mágico para los chicos y para los amantes de la macrofotografía.
Proyecto de conservación: Aprendé sobre cómo rescatan aves del tráfico ilegal para devolverlas a su hábitat.